Predicando con el ejemplo



Predicando con el ejemplo.

Hubo un tiempo en el que en las guerras los líderes eran los primeros en el batallón, se dirigían a la lucha a la cabeza contagiando así el valor a sus soldados, predicaban con el ejemplo, luego llegó la era moderna y los que dan ordenes lo hacen desde despachos mientras sus menores en el rango luchan, mientras muchos mueren ellos lo lamentan con un palillo entre los dientes o un coñac en la mano, ¿Cómo puedes ir a luchar por alguien que no lucha por ti? ¿Cómo puedes ir a morir por alguien que no es capaz de morir por ti?
Eso no ha cambiado en esta nueva guerra mundial, todos lo decíamos medio en broma medio en serio, pero votar a aquel presidente en Estados Unidos al final si trajo el fin del mundo, al principio no nos lo creíamos, lo veíamos en las noticias aterrorizados pero siempre con la sensación de que aquí no llegaría, yo era profesora y veía como poco a pocos venían menos niños al colegio, la gente empezó a huir, ahí note que algo iba mal, ya se podía sentir el miedo en las calles, en las miradas de la gente, ese mismo miedo que inició la guerra, el miedo hace que la gente sea más manipulable, y los poderosos suelen aprovecharse de ese terror, ahora gracias a ellos es real, cuando la primera bomba cayó, mis piernas no reaccionaron durante lo que parecieron largos y largos minutos.
Poco a poco la cosa se fue haciendo real, y el gobierno anunció que necesitaría de todos para adiestrarnos a defendernos, lo peor de todo es que nos pusimos del lado del bando equivocado, pero llegados a ese punto uno intenta defender su vida, no tuvimos elección, nos arrastraron de nuestras casas, nos dieron un arma y nos entrenaron para matar al enemigo.
Habían pasado 8 meses desde que la guerra explotó en nuestras narices cuando nuestro pelotón lleno de personas que antes eran normales, un camarero, una arquitecta, un carpintero metálico, una profesora de gimnasia, una contable, un escritor y yo, profesora de primaria, estábamos luchando por nuestras vidas mientras nos atacaban, David era nuestro líder, el escritor, no había cogido un arma en su vida, toda su preparación previa a esto se resumía en haber visto muchas películas y series de guerra, en haber leído sobre estrategias, eso poco a poco le fue sirviendo para ir subiendo escalafones hasta llegar a ser quien nos daba las órdenes.
Aquella tarde mientras esperábamos instrucciones escuché a David pelear con los mandamás a través de la radio sobre la estrategia a seguir, siempre chocaban, David pensaba que debíamos movernos que estábamos en un sitio fácil de rodear, pero los generales al mando nos mandaron severamente que cumpliéramos con el cometido y esperáramos en aquel edificio nuevas instrucciones, veníamos de una batalla muy dura en las montañas cerca del mar donde perdimos a Esteban el camarero, habíamos perdido aquella batalla y tuvimos que refugiarnos en una casa abandonada  a los pies del mar, no teníamos ventaja ante un ataque, no había hacía donde huir, solo podíamos atrincherarnos y desear que se les acabase la munición antes de que llegaran a nosotros, eso les decía David, pero no le hicieron caso y como buenos soldados nos quedamos, a los diez minutos cayó la bomba, yo no podía oír, solo veía escombros y polvo a mi alrededor, de repente estaba sentada alrededor de mis compañeros, de repente estaba en un hoyo en el suelo casi enterrada en tierra, creía que era el fin, aquí voy a morir, pensé, no escuchaba a mis compañeros, solo veía los pilares de madera del techo iluminados por el fuego y un trozo de cielo, el último trozo de cielo que veré, pensé, David saltó al agujero conmigo con su arma en la mano, tenía sangre en la cabeza, me preguntó si estaba bien y me recompuso, me dijo que había visto como los demás volaban por los aires, él estaba fuera rumiando su enfado, se oían disparos hacía nosotros, eso era la guerra, puro miedo, pura muerte, puro caos, quería sobrevivir pero por un momento ante la visibilidad de tanto horror casi me rindo y cierro los ojos.
David impedía que eso pasara, no paraba de hablar para mantenernos cuerdos, pasaron horas y el fuego se fue convirtiendo en humo, los disparos iban cesando, pero aún se les escuchaba fuera, no teníamos ni idea de como salir de esta, David me dijo: Vamos a relajarnos, esto nos va a llevar un buen rato.
Y nos sentamos en aquella trinchera de arena y rocas mientras el enemigo se quedaba fuera para que muriésemos de hambre.

David: El día que Trump ganó las elecciones creo que me pasé el día subiendo memes al respecto, joder, era un viciado de las redes sociales.

Berta: Y ahora míranos, luchando en su bando.

David: Se me ocurren muchos memes muy jodidos respecto a eso.

Berta: Bueno, piensa en positivo, si el mundo se acaba nuestro gobierno dejará de jodernos y dar vergüenza y pena.

David: Me gusta que veas el vaso medio lleno Berta, nos va a hacer falta.

Berta: ¿Y tú? ¿Cómo ves el vaso en esta situación?

David: Bueno, no quiero morir, y soy bastante cabezón cuando quiero algo, algo averiguaremos para salvarnos, ahora toca esperar.

Berta: ¿Esperar a qué?

David: No sé, a que venga Chuck Norris o Bruce Willis a salvarnos con un yipi kai yei hijos de puta mientras los acribilla a todos, algo bueno tiene que tener estar en el lado de los estado unidos ¿No?

Berta: Jaja Hace tiempo que se olvidaron de nosotros, solo querían nuestro apoyo.

David: Ya, pero que bonito es soñar con una escena así ¿Eh?

Berta: Has visto muchas películas me parece a mí.

David: La realidad siempre supera a la ficción, es lo bueno de la vida.

Berta: Que más da David… Perdimos a todos… nuestra antigua familia no está, está nueva familia acaba de explotar en nuestras narices y casi no siento nada, quizá sea el momento de dejar caer los brazos, de salirnos de esta guerra que nos concierne y ni queremos, quizá esa sea la única salida.

David: ¿Crees en la vida después de la muerte Berta?

Berta: No, David.

David: Yo tampoco, soy plenamente consciente de que está es la única vida que voy a tener, y sé que todo se ha ido a la mierda y que nada volverá a ser lo mismo, pero sigo vivo, siguen vivos mis recuerdos, quien soy, y he perdido a mucha gente que quiero por el camino y no pienso que los vaya a ver una vez muera, no habrá nada, y eso sí que me aterroriza, porque quiero seguir recordándolos, quiero seguir amándolos, quiero seguir sintiéndome afortunado de haberlos tenido en mi vida, quiero seguir agradecido, quiero que no dejen de existir, no me voy a rendir Berta, intentaré alargar mi amor por esas personas todo lo que pueda y quien sabe, si en un futuro todo esto acaba, hablarle a la gente de esas personas, escribir sobre toda esa gente que he amado, no me voy a rendir Berta y tú tampoco, porque también te quiero.
Berta: Joder, como se nota que eres escritor, no uno muy bueno, pero se nota que aún lo sigues siendo.

David: Jaja, Venga ya, para tener una conmoción en la cabeza no ha estado nada mal mi speech.

Berta: Jaja bueno, te concedo eso, no sé, supongo que siempre he sido más solitaria, nunca me he llegado a encariñar tanto de la gente, siempre fui a lo mío, mis alumnos y mi trabajo eran mi vida y ya no están, y no conozco nadie que piense que pueda seguir vivo fuera, sé que mi familia ha muerto, desde entonces soy incapaz de sentir nada… envidio la forma en la que sigues sintiendo, ¿No me estarás ocultando algo eh?

David: No sé de que hablas.

Berta: Venga pillín, te he visto sonreír mientras hablabas de la gente que amabas, ¿Tú esperas poder reencontrarte con alguien cuando todo esto termine verdad?

David: Puede ser… Si sigue viva.

Berta: ¿Piensas que puede estarlo?

David: Es la persona más guerrera que conozco, es una peleona, nunca he dudado en ponerme de su lado, creo en ella más que en nadie que haya conocido, solo verla hablar, escucharla te hacía sentir formar parte de algo más, es lista, intrépida, aventurera, está tan loca y a la vez tan cuerda, pasábamos las tardes hablando y el tiempo corría con más velocidad de lo normal, nuestros momentos aunque geniales los sentía como pestañeos, siempre quería más, es preciosa y no lo sabe y eso le hace aún más preciosa, la miraba y mis ojos se lo decían, ella nunca se rindió conmigo a pesar de mis cagadas, y lo que me hizo ser fuerte entonces fue el amor que siento aún por ella, amo a alguien a quien admiro, amo a alguien a quien respeto, amo a alguien por quien haría cualquier cosa incluso encima de mis posibilidades, amo a alguien y eso me hace no tener miedo, porque tengo el amor que siento por ella dentro, y es grande y luminoso y casi puedo tocarlo y saborearlo, y claro que está viva, puedo sentirlo, es una guerrera, dile que siempre estaré en su equipo, ¿Vale?

Berta: ¿Decírselo? ¿Qué quieres decir?

David: La única forma de salir de aquí es distrayéndolos, están en frente, yo salgo y corro hacía a ellos, estarán tan pendientes de mí que tú podrás bajar por las rocas y llegar a la orilla, ve por el filo para que no te vean y aléjate solo si sube la marea, ve hacía al este hasta encontrar nuestro siguiente campamento y si alguna conoces a alguna capitana que se llame Virginia dile todo lo que te acabo de decir, mantén ese recuerdo vivo por mí.

Berta: No tienes por qué hacerlo tú joder, tiene que haber otra forma.

David: No la hay y lo sabes, soy el líder de esta patrulla y ya os he fallado demasiado, los líderes siempre tienen que predicar con el ejemplo, no lo olvides, así algún día alguien lo hará por otra persona, esa quizá sea la única manera de salvar el mundo.

Berta: Esa y manteniendo vivo ese amor del que hablabas antes, lo siento capitán.
Le di un beso en la frente a mi capitán y le cogí el arma, le guiñe el ojo y salí corriendo hacía las balas, y antes de que me alcanzaran querían contarles esta historia, miro hacia atrás y veo a David mirarme por última vez antes de descender por las rocas, espero que escriba una buena historia sobre esto, y que encuentre a ese amor y que nos mantenga con vida.

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